SEMILLA DE MOSTAZA

PARA REFLEXIONAR SOBRE LA FE Y ORAR

ORACIONES DE NAVIDAD

NIÑO DEL PESEBRE

Niño del pesebre,
pequeño Niño Dios, hermano de los hombres.
El alma se me llena de ternura
y el corazón de dicha,
cuando te veo así,
pequeño,
pobre y humilde,
débil e indefenso,
recostado en las pajas del pesebre.
 
Enséñame Jesús,
a apreciar en lo que vale
tu dulce encarnación.
Ayúdame a comprender,
el profundo sentido
de tu presencia entre nosotros.
Haz que mi corazón sienta
la grandeza de tu generosidad,
la profundidad de tu humildad,
la maravilla de tu bondad
y de tu amor salvador.

SANTA MARÍA DE BELÉN

Santa María,
Virgen de Nazaret,
Señora de Belén,
el tiempo se ha cumplido,
la promesa del Padre es ya una realidad,
Dios está entre nosotros
como un niño pequeño nacido en un portal.
Qué linda que te ves, Virgen María,
con tu rostro sonriente y tu mirada limpia,
sosteniendo en tus brazos
a tu Niño Jesús, el Emmanuel.
Qué linda que te ves, Madre de Dios,
ofreciendo tu Niño a los pastores
que alegres y gozosos salieron a buscarlo
cuando oyeron a los ángeles cantar el gloria de Belén.
Qué linda que te ves, Virgen y Madre,
rodeada de reyes y de sabios
que guiados por la estrella
llegaron a Belén entusiasmados
porque en el mundo había nacido un nuevo rey.
Santa María, Virgen de Nazaret,
yo vengo a unirme a ti en este día de gozo y esperanza,
para cantar contigo al Dios que da la vida,
la gracia y el perdón.

PLEGARIA DE NAVIDAD

Niño de Belén,
en esta noche de Navidad me pongo de rodillas ante Ti,
en la humildad y la pobreza del pesebre,
para adorarte como mi Dios y Salvador, y para hacerte mi súplica confiada.
 
Te quiero pedir, Jesús, que en esta noche, la noche de la salvación,
el mundo se dé una tregua, las armas callen su voz,
y todos los hombres y mujeres del mundo, unamos nuestro canto al canto de los ángeles:
Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que gozan de su amor”.
 
Te quiero pedir, Jesús, que en esta noche, la noche del amor y de la fe,
todos los niños del mundo se vayan a dormir con el corazón alegre y el estómago lleno;
todos los ancianos sientan renacer sus esperanzas;
y todos los jóvenes comprendan que la vida es bella
y merece vivirse a plenitud en el amor.
 
Te quiero pedir, Jesús, que en esta noche, la noche de la alegría y la esperanza,
todos los padres y madres tomen conciencia de su misión,
y todos los esposos y esposas experimenten la necesidad de vivir su amor en la fidelidad.
 
Te quiero pedir Jesús, que en esta noche, la noche de la solidaridad y de la paz,
todos los gobernantes y dirigentes del mundo, hagan el propósito de trabajar
por el desarrollo de sus pueblos,
todos los empresarios decidan hacer de la justicia social su bandera,
y todos los ricos se den cuenta de que compartir sus bienes los hace más humanos.
 
Te quiero pedir, Jesús, que en esta noche, la noche del Dios que se hace
pobre y humilde,
todos los desposeídos sientan que Tú compartes su vida y los dignificas,
y los tristes y deprimidos puedan encontrar un corazón que los comprenda y anime.
 
Te quiero pedir, Jesús, que en esta noche, tu noche,
todos los hombres y mujeres del mundo sintamos la fuerza de tu amor que nos da la vida,
el valor de tu entrega que nos anima, la grandeza de tu sacrificio que nos salva,
y la profundidad de tu perdón que nos devuelve la alegría.
 
 

ORACIÓN A MARÍA

Virgen María, Madre de Jesús, mi Señor y mi Dios.
Imagino la alegría que sientes al poder estrechar entre tus brazos
a tu Niño pequeño, dulce y tierno,
el Emmanuel prometido y anunciado.
 
Contemplándote así,
pienso en tantas mujeres que frente a la noticia de su maternidad, se desesperan,
y sienten que el niño que crece en sus entrañas, es una carga que no pueden llevar.
 
Y pienso también en tantos niños
que viven su infancia en medio de la miseria física y moral,
sin amor ni cuidados, sin caricias ni besos,
sometidos, muchas veces, a maltratos y abusos.
 
Y en tantos otros niños
que tienen satisfechas sus necesidades básicas, pero carecen de lo fundamental:
una familia, el amor de sus padres, la compañía y el cariño de sus hermanos.
 
Pero sobre todo, María,
me estremezco al pensar en tantos niños y niñas que no llegan a nacer
porque su padre y su madre los rechazan desde el momento mismo que saben de su existencia,
y los asesinan sin clemencia, provocando el aborto.
 
En esta Navidad, fiesta de la vida y del amor,
yo quiero poner entre tus brazos, junto a Jesús,
a todos los niños del mundo que sufren
y a aquellos que nunca podrán reír ni cantar.
Acógelos con tu bondad y tu ternura,
apriétalos contra tu corazón de mamá y bendícelos,
y pide a tu Jesús que haya entre nosotros personas capaces y decididas
que luchen con amor por los derechos de todos los niños y niñas del mundo,
incluyendo los no nacidos.
 
 

A JESÚS EN EL PESEBRE

Dulce Niño de Belén, presencia viva de Dios en nuestro mundo, me postro de rodillas ante Ti, para adorarte.

Qué bello es, Jesús,  pensar que por amor tomaste nuestra carne y nuestra sangre,  y viniste a vivir a nuestro lado una vida sencilla y pobre.

Qué bello es, Jesús,  mirarte entre las pajas del pesebre, pequeño e indefenso,  y saber que eres nuestro Dios, y nuestro Salvador.

Qué bello es, Jesús,  mirar tus ojos, verte sonreír, oírte llorar, sentir tu calor,  y tener la certeza de que todo lo hiciste para nuestro bien.

Qué bello es, Jesús, saber que nos amas  con un amor grande, inmenso, profundo,  que nada ni nadie lo puede apagar.

 

 

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