SEMILLA DE MOSTAZA

PARA REFLEXIONAR SOBRE LA FE Y ORAR

EL ESPÍRITU SANTO

EL ESPÍRITU SANTO,

 NUESTRO CONSOLADOR

“Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre,  y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes: el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes… El Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho” (Juan 14, 15-17.26)

Es la Fiesta de Pentecostés, y Jesús realiza nuevamente para nosotros, la promesa que hizo a sus discípulos, la noche de su despedida, y que nos transmite san Juan en su evangelio. De la misma manera que sucedió aquel día en Jerusalén, el Espíritu Santo desciende sobre cada uno de nosotros, nos invade con su presencia y nos comunica sus dones y gracias que enriquecen nuestra vida cristiana.

Aunque no suceden hechos extraordinarios que podamos percibir con los sentidos, como aquel día, la realidad es la misma. La presencia viva de Dios nos invade por dentro y por fuera; sólo hace falta creer, disponer el corazón para acogerlo, y la vida para dejarlo actuar.

El Espíritu Santo, Espíritu de Jesús resucitado, es el don más grande que podemos recibir. Con él y por él, Dios se hace presente y actuante en nosotros y en el mundo en que vivimos, con una presencia que se renueva cada día. Con él y por él, nuestro ser y nuestra vida adquieren su verdadera dimensión.

El Espíritu Santo es nuestra luz y nuestra fuerza, en el difícil trasegar de nuestra vida.  El Espíritu Santo es la fuente de donde brotan todas las obras buenas que realizamos. El Espíritu Santo es el amor de Dios que se derrama sobre nosotros y da valor a todo lo que hacemos.

Oremos hoy de manera especial, pidiendo a Dios Padre nos conceda la gracia de recibirlo con la mejor disposición, y acoger todos los dones que por su mediación nos comunica, para ser cada día mejores seguidores de Jesús.

Que Dios te ama como nadie te ama…. Como nadie te ha amado…. Como nadie te amará….

PENTECOSTÉS

Han transcurrido 50 días desde la gran Noche de Pascua, en la que revivimos el maravilloso acontecimiento de la resurrección de Jesús, y estamos celebrando la Fiesta de Pentecostés, que conmemora la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles.

Muchas veces a lo largo de su predicación, habló Jesús a sus discípulos de este regalo suyo, que, según sus propias palabras, “les recordará todo lo que yo les he enseñado” (Juan 11114, 26b), y “los llevará hasta la verdad completa” (Juan 16, 13b).

El Espíritu Santo, la tercera persona de la Trinidad, es Dios que habita en nuestro corazón, y desde allí nos ilumina y nos fortalece, para que hagamos realidad en nuestra vida de cada día, las enseñanzas de Jesús. “Ustedes lo conocen, porque mora en ustedes”, dijo Jesús a los apóstoles (Juan 14, 17b).

Pentecostés es la gran Fiesta de la Iglesia, comunidad de quienes creemos en Jesús y hemos decidido seguirlo. La fiesta de la unidad y de la santidad. La fiesta de la catolicidad y la apostolicidad. Venidos de todos los rincones de la tierra, el Espíritu Santo nos reúne en una misma fe, en un mismo amor, y en una misma esperanza, para que juntos alabemos a Dios que nos ama y nos salva.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: